El profe tenía razón


Raúl Mena frente al cajón de arena  en una de sus últimas sesiones de saltos en 2020. (Foto / David Moran)  


Tercera crónica sobre el atleta colombiano Raúl Mena. Los dolores en un tobillo, la sospecha hacia el barranquillero por parte de un integrante del relevo 4x400, y el vaticinio de Anthony Zambrano. 

Por Nilson Romo Mendoza

@nilsonromom


El torneo Departamental de la Liga de Atletismo, celebrado el 21 y 22 de noviembre de 2020, con una centena de atletas de todas las categorías, dejó un buen sabor a Raúl Mena. Las competencias fueron las primeras, de exigencia en medio de la pandemia y se hicieron con cronómetro en mano.

En las competencias Raúl mostró que busca su propia luz y brillo: usó mangas protectoras fluorescentes verdes o azules, combinada con su camisilla y pantaloneta, pegadas al bíceps. Un aro o pendiente que entra en el orificio izquierdo de la nariz, dos aretes, los ojos bien abiertos y fijos al hablar, y los flequillos de barba.

En el evento Mena corrió los 200 metros en 21 segundos 45 centésimas por detrás de Gustavo Barrios, ganador con 21.27. Y en los 400 metros llegó primero con 46.49.

El entrenador Michael Gutiérrez celebró el registro, y recordó que dos de los miembros del equipo de relevo colombiano compitieron en Portugal para ese mes con marcas por encima de 47 segundos. De los integrantes de la posta dijo que, aunque también habían corrido por debajo de los 46 segundos, la carrera de Mena ilusionaba para el objetivo marcado con rojo de estar en los Olímpicos con el equipo de relevo.

El humor de Mena cambió cinco días después del Departamental cuando Orlando Ibarra se presentó a la pista y le dijo a Michael Gutiérrez y Mena que la Federación envió una invitación a un evento en Sao Paulo, Brasil. 

Fue elegido para competir con los mejores de ese país, pero en el salto de longitud. El tiquete para viajar estaba garantizado y en la prueba que había dejado de entrenar con insistencia y con la que ganó la medalla de oro en los Juegos Nacionales de Cartagena.

¿El viaje? ¿Será que Raúl Mena quería ir? El lunes, tres días antes de empacar maletas, el atleta apareció en la pista de mal humor, el ceño fruncido y quejándose de cómo era posible que la invitación llegase tan cerca de subirse a un avión.

Esa tarde, antes de volver a hacer saltos y carreras en la calle de la corredera, comenzó la rutina de estiramientos. Michael Gutiérrez pulsó su estado de ánimo. En los primeros intentos de saltos, el entrenador intervino. Una prueba tan técnica con la carrera, el despegue, el vuelo y la caída con brazos y piernas hacia adelante exige el acompañamiento.

—Raúl tienes que tirarte. No pierdas el ritmo.

—Nada profe, me siento tensionado. Me pesan las piernas.

—Bueno, párate. ¡Vamos!



"No me siento bien, me siento cargado" , repetía Raúl Mena a su entrenador en diciembre del 2020 en el entrenamiento.  (Foto / David Moran) 



Mena, que tiene solo en mente el relevo de 4x400 metros, la invitación lo desnortó. Por haber sido el mejor de 2019 en Colombia en el salto de longitud estaba ya garantizada su presencia en Brasil.

Mena tenía la mitad de la cúspide de la cabeza con rizos azules y amarillos, y el torso descubierto. Volver a correr y saltar lo llevó a un estado de emoción que su vuelo no pasaba de 2,30 metros. 

Hubo un intento en el que se frenó. Se levantó y bisbiseo. Caminó para ir al carril de la corredera. Con un diálogo interior y las manos en jarra dijo:

—¿Qué pasa? Vamos.

Dio un par de pasos lentos con la cabeza al piso, buscó en el borde de la corredera un espacio para sentarse, quitarse las zapatillas rociadas de minúscula arena, quedarse en sus medias tobilleras y llevar la mirada a un punto ciego.

Germán García y Juan Mayo, amigos de Raúl y compañeros de club, continuaron los ejercicios. Una y otra vez. Carrera de 30 metros, apoyo, rodilla arriba, vuelo y aterrizaje en la arena. Los cuatro atletas, atentos a la indicación de Gutiérrez, escucharon las recomendaciones. 

Mena rompió su mirada al horizonte y se levantó. Dio unos pasos y dijo:   

—Estoy aburrido. Esto no puede ser.

Caminó hacia el gimnasio de fuerza del estadio y Gutiérrez lo siguió con su vista, recordó que, desde los Juegos Nacionales, su dirigido tenía una molestia en el tobillo izquierdo. 

—Sufren mucho los tobillos en esta prueba. Los desgasta. Es exigente y estábamos metidos en la de los 400 metros. ¿Por qué llegó esa invitación tan tarde? —preguntó Gutiérrez.

—Él saldrá del hoyo. Entrenar es una cosa. Cuando lo veo competir cambia de actitud.


El 18 de mayo de 2020, Asalia y Raúl habían solicitado a través del sistema de salud subsidiado en Barranquilla unos exámenes por los dolores en el tobillo. La Eps ordenó una radiografía que mostró en la imagen la causa del dolor: una protuberancia que se levantaba debajo del Maléolo Medial (hueso del tobillo izquierdo). En la orden médica señaló que el paciente tenía “esguinces frecuentes”.



El tobillo izquierdo de Raúl Mena mostró en una radiografía de mayo una calcificación.  (Foto / David Moran) 


La imagen diagnóstica se hizo un mes después del comienzo del confinamiento y para gestionar la búsqueda de una fisioterapeuta que ayudara recuperar la articulación. No se logró y el atleta siguió entrenando con las barreras que imponía el toque de queda, las restricciones al escenario hasta que volvió la apertura y llegó el campeonato departamental.  

La marca de Raúl Mena en ese evento (46 segundos 79 centésimas) y el video grabado de la carrera de los 400 metros llegó a los despachos de la Federación en Bogotá. A los atletas y corredores de la prueba en Colombia los sorprendió. No creyeron que había un velocista más para sumar al equipo de relevo de 4x400 para los Olímpicos de Tokio en 2021.

La Federación destacó la carrera de Mena, quien se impuso a Neiker Abello en la pista de color azul en Barranquilla.

Unos días después en un grupo de WhatsApp de atletas, en cabeza de Diego Palomeque, llamó a Michael para reconocer el trabajo que realizaba con Mena.

—Profe sí era cierto lo que usted nos dijo de Raúl Mena.

Los comentarios animaron al atleta barranquillero, pero el volumen de intensidad de los entrenamientos amenazó en algún momento como una aguja que pincha el globo de su sueño.

Los ejercicios y rutina para un atleta de 400 metros, explica Michael Gutiérrez, son agotadores por la capacidad aeróbica que debe acumular. Raúl es un atleta con menos resistencia que Juan Mayo, un corredor ideal de 800 metros, pero menos veloz que Mena.

“Yo he mejorado con la ayuda de Raúl. Soy más resistente, sostengo el ritmo y más en las carreras largas. Raúl es rápido como Gustavo Barrios. Es natural”, dice Juan Mayo.

El vaticinio del subcampeón del mundo

Anthony Zambrano se atrevió a decir que otro velocista de la región Caribe podría estar entre los atletas olímpicos. Lo dijo con ese aire displicente de perdulario que le ha dado su talento y hazaña.

La tarde dormía rumbo a su encuentro con la noche en noviembre de 2020, y Zambrano llegó de sorpresa al estadio de atletismo. No coincidió con Gustavo Barrios ni Raúl Mena, que habían terminado el entrenamiento. Apareció con esa moda muy de los atletas: cresta pintada de amarillo, barba delineada, aros en las dos orejas, un arete en la nariz, cadena de oro, audífonos blancos, pantaloneta ajustada, suéter negro sin manga, los bíceps y antebrazos libres para mostrar sus tatuajes y en sus manos un teléfono móvil que miraba su pantalla cada vez que hacía una pausa después de una rutina de ejercicios.

Zambrano preparaba su viaje para volver a Ecuador, donde está su base y como bandera del equipo de relevo, trotó, habló con los que se encontraban en la pista; pidió permiso para que entrara al escenario una joven de cabello negro azabache, liso y piernas firmes. Anthony pasó al gimnasio y terminó con saltos a un costado del campo de Marte. Al periodista y a Jorge Palacio, entrenador, les dijo que había corredores en otras regiones en buena forma para aspirar al relevo 4x400.

—Hay uno que corre 500 metros en 59 segundos. Es un monito apellido…

No lo recordó, aunque entre esos posibles candidatos estaban Kevin Mina Viáfara o Nicolás Salinas.

—Mucho animal. ¿Y cuánto corre en 100 metros? —preguntó Jorge Palacios.

—Corre 10 segundos algo. Es rápido. 

—Por eso, sí me dices que tiene mucha capacidad, de pronto ... Hay que verlo.

—Corre 400 metros y fue el que me ganó en Cartagena cuando me rompí el tobillo.

El periodista preguntó a Zambrano: 

—¿Y hay posibilidad con Mena?

—Sí es posible la presencia de Mena. Le falta fortalecimiento.

Comentarios

Entradas populares