Lágrimas, descalificación y el paso a Tokio
Sexta crónica. Raúl Mena corre su primera competencia oficial en Colombia. Lo descalifican en el Nacional de Mayores y tiene una oportunidad en un selectivo de “lista larga” para competir en su segundo Suramericano.
Por Nilson Romo Mendoza
La tentación de comerse una pizza con queso derretido, mortadela, cuadritos de piña y una base redonda de harina delgada no podía ser despreciada por Raúl Mena y otros atletas ese viernes 24 de febrero de 2021.
Orlando Ibarra, el presidente de la Liga de Atletismo invitó a compartir la pizza con una gaseosa en la esquina de una panadería ubicada a 50 metros de la calle Murillo y paralela a la Avenida Las Torres, frontera entre Barranquilla y Soledad.
La jornada de entrenamiento para los atletas había sido tan exigente que los tenía endurecidos, con el ceño fruncido, pero al caminar 300 metros desde la salida del estadio Rafael Cotes, y llegar a esa esquina en medio del bullicio de motos y vehículos, un aroma les cambió de conversación. El olor a harina horneada iluminó los ojos de Mena, y los inseparables Juan Mayo y Germán García, a quien las sesiones no saca una sonrisa en sus caras de sufrimiento.
A María José Flórez, lanzadora de disco, Natalia Hernández, corredora de 100 vallas, Angely Lemus, al aroma de un horno de pan las llevó a pasar la lengua por los labios antes del primer bocado.
Los entrenadores Michael Gutiérrez, Nurys Esther Alfaro y Carlos Reyes se sumaron a la masticable torta de harina.
Mientras los invitados por Ibarra comieron, Nurys Alfaro habló de sus gustos por el vallenato de Diomedes Díaz. Nadie habló de atletismo, sonrieron, de un encuentro que debería ser con más participantes de los clubes.
Son espacios que dieron motivos a Michael y Juan Mayo para hablar del Raúl Mena motivado en su intención de competir internacionalmente por Colombia, y esa personalidad del velocista fuera de la pista:
—Raúl es un payaso, buena persona, recochero. Muy disciplinado. Es ‘ardío’ (respondón) y cuando la recocha se sube de color. Pero después se le pasa. Es bueno en el cruceiro. Es un personaje. Vamos a comer pizza, panes. He dormido en su casa. Estuve en Carnavales y le gusta disfrutar las fiestas. Raúl me dio unos spikes negros que estaban rotos porque los que tengo me toca reforzarlos. Los blancos con los que corren son muy buenos. Le dije que me los regalara.
Aquella noche se rompió la rutina para todos los atletas que compartieron que estaban buscando el comienzo de la forma competitiva para lo que más de un mes después y después de 14 meses sin competir.
La expectativa estaba tan alta que Raúl en su casa el 18 de febrero hizo una comparación con lo que ha hecho Anthony Zambrano:
—Anthony Zambrano tendrá la ventaja, porque él, como el caso mío, nunca ha hecho salto de longitud. El día que corramos vamos a correr a la meta. Tendrá que hacerlo duro. Si quiero ganarle, tengo que correr más que él. El que se descuide conmigo, como se dice vulgarmente, lo clavo.
En el Nacional de Clubes y Municipios, celebrado en la pista de Ibagué, debutó en los 400 metros Raúl Mena en el 2021. El evento se celebró el 10 y 11 de abril y estaba previsto que regresara a Barranquilla después del certamen. No pudo regresar y junto a su entrenador permanecieron en Ibagué previendo los gastos y los próximos dos eventos en la capital del Tolima.
En su primera serie en el evento Mena paró el reloj en 47 segundos 91 centésimas. En semifinales se subió (47.91), mientras que Neiker Abello, otro corredor de Atlántico, fue el segundo mejor tiempo de las seis series que se corrieron (47.52).
Siete días después en la misma pista se celebró el Prix Internacional de Ibagué que exhibió a un Raúl Mena con mucha más tensión y nervios.
Un día antes los atletas recibieron la lista de competidores y la asignación de carriles. Raúl leyó desde su teléfono móvil los inscritos y rivales en la habitación del hotel, donde estaba el colombo venezolano y selección Atlántico, Neiker Abello.
—Sacaron la lista. Te tocó el dos —dijo Neiker.
Mena vio los corredores de Bogotá, Puerto Rico; uno de los corredores fuertes: Carlos Lemus, de las Fuerzas Armadas, Rafael Vásquez, de Venezuela, y Nicolás Salinas, de Bogotá.
—Me tocó el 8. Joda cómo va hacer.
Mena se levantó de la cama y empezó a caminar.
—¿Cómo van a hacer eso? ¿Cómo me van a poner en ese carril?
Neiker tranquilizó a Mena. Le recordó que en ese carril se hizo el récord mundial de la prueba.
—Nada más te toca correr. Desde el carril 8 se ven los últimos 150 metros. Si te hubiera tocado en el carril de abajo verías a todos, y a remontar.
Raúl visionó una carrera compleja antes de recorrerla y así acabó. Su remate y cambio de velocidad fue en los últimos 200 metros cuando Nicolás Salinas había tomado ventaja y sostenido sus pasos. Neiker mantuvo una frecuencia de carrera después de los primeros 300 metros al empezar la recta su braceo y pasos indicó que se llenó de lactato y acabó quinto con 47.34. Mena hizo una marca de 46.81 por detrás de Nicolás Salinas, dos años menor y ganador de la prueba.
En Estados Unidos, donde el entrenador de velocidad de Colombia, el cubano Nelson Gutiérrez, y Anthony Zambrano entrenaban junto a Diego Palomeque, Jhon Perlaza y Jhon Solís los integrantes del relevo preolímpico 4x400, los resultados daban alas de esperanza a Mena. Para esos días dos, dos de los cuatro atletas corrieron un Prix, y Michael Gutiérrez tomó nota: Perlaza corrió 46.23 y Solís 46.47.
Michael Gutiérrez analizó que Mena era el cuarto mejor hasta ese momento de los candidatos a ir a Tokio. Fue el pistoletazo que anunciaba unas finales para los próximos eventos.
—Nadie es seguro para los Olímpicos porque pueden aparecer otros corredores — dijo Nelson Gutiérrez a Michael Gutiérrez (no son parientes). Así el seleccionador daba alas a todos los atletas que les hacía seguimiento y en comunicación con sus entrenadores en Colombia desde Estados unidos y antes de volar a Europa.
En el preámbulo del máximo torneo colombiano de atletismo, Mena entrenó solo. Michael regresó a Barranquilla por las prendas personales y de viaje; recibió la confirmación que sería miembro del grupo de entrenadores en el Mundial de Relevo en Polonia. Regresó a Ibagué y preparó la estrategia para que Mena diera el golpe en el Nacional de Mayores, selectivo para el Suramericano de Ecuador.
El Nacional abrió competencias seis después del Prix y fue la puerta para los ambiciosos aspirantes a ser llamados al evento suramericano y del Mundial de Relevo de Polonia a la posta 4x400 preolímpica.
En la pista de Ibagué, una vez más, Mena, Lemos y Salinas se citaron para saber quién corría por debajo de los 46 segundos. La pequeña revancha para el barranquillero se quedó a mitad de camino.
En la semifinal Raúl Mena fue descalificado por un juez que le señaló que tocó la línea interna de su carril, el número seis, en la primera curva de la pista, y descalificado por invasión de calle.
Las versiones que recibió el atleta fueron de un juez que le vio correr 100 metros fuera del carril. Unos minutos después escuchó que fueron “supuestamente tres jueces” los que señalaron la falta.
Raúl se defendió, pidió un video para confirmar su falta y las imágenes, asegura, no fueran mostradas. Su impotencia se expresó en no haber podido medirse a Carlos Lemus, cuyo paso en los Olímpicos de Río de Janeiro, era el rival ideal para saber su evolución.
No hubo duelo y Lemus ganó la final con 47 segundos 12 centésimas. La sorpresa fue Gustavo Barrios que corrió su primer 400 metros y saliendo de la lesión del isquiotibial llegó en el segundo lugar con 47.27. Este atleta que vive en Soledad, Atlántico, no estaba en la “lista larga”.
El regreso al hotel y la derrota se masticó con un nudo en la garganta. Michael Gutiérrez intentó levantar a Raúl recordándole que había que correr otra prueba.
Mena se encerró en la habitación 501 y no quiso comer aquella tarde, mientras Michael Gutiérrez también afectado respetó su espacio, y una hora después entró. El silencio de los dos los unió y, como el agua que se escurre entre los dedos de una mano, se lamentaban de la oportunidad diluida.
—No te preocupes. Hemos hecho todo lo posible para que se diera lo que buscamos.
—Me duele porque sé que este es tu trabajo y te he fallado.
Raúl Mena lloraba como un niño, y sus mejillas brillaban con los hilos de lágrimas.
Asalia en Barranquilla recordó que su hijo puede quebrarse o deshacerse como una galleta griega, y más si la responsabilidad y la amistad pesa. Evocó su sensibilidad y la del día que se enteró que uno de sus mejores amigos de San Pachito había caído en el infierno de las drogas. Gimió sin parar.
Michael Gutiérrez, en cambio, no lo había visto sollozar. Lo que más punzó era el estado de forma ideal que alcanzó. Y lo demostró a la siguiente prueba con el relevo 4x400 desde el carril por dentro que continuaron Gustavo Barrios, Neiker y su hermano Neider Abello. Una victoria balsámica para Mena, de equipo y el potencial de los velocistas venciendo a Valle, Bogotá y Fuerzas Armadas. Bogotá compitió con sus más rápidos Nicolás Salinas y Kevin Mina.
El regreso a Barranquilla y las horas posteriores a esa derrota permitió que Gutiérrez fuera a vivir la experiencia en Polonia, por primera vez, mientras Mena mantenía un velorio personal.
Valentín Gamboa, entrenador de la Federación y de la Liga de Atletismo de Bogotá, había quebrado una lanza por Mena abriendo una posibilidad de estar entre los candidatos al relevo si el reloj lo indicaba.
En enero de 2021 dijo: “Hay que probarlo no es lo mismo correr con los de Suramérica que con los americanos o africanos. Hay que verlo con los que son. Corre 47 segundos. Tiene talento, pero imagínese a un Anthony Zambrano, que es un corredor de 44.5, una distancia que coloquialmente se dice es del cielo a la tierra. Dios quiera que pudiéramos tener un 46 corto o un 45.90 sería fabuloso para nuestro país”.
Loraine Orozco, ex atleta barranquillera hasta 2017, y fisioterapeuta que en el primer semestre de 2021 acompañó a las delegaciones de Atlántico en torneos nacionales, subraya que en Colombia los deportistas tienen que demostrar cada que vez compitan si son los números uno. “A mi siendo la mejor en menores no me llevaron a un evento internacional y desde ese momento no me confié y cada que vez que competía tenía que demostrar que era la mejor en el salto largo”. Son las inexplicables decisiones del deporte en Colombia.
Ese momento, que citó Valentín Gamboa, se dio a pesar de la descalificación del barranquillero en el Nacional de Mayores. Es la suerte que también aparece cuando se cree que todo está perdido. La Federación de Atletismo y por sugerencia de Nelson Gutiérrez –asegura Michael— acordaron celebrar un selectivo en Bogotá con los mejores en Ibagué y los que estaban en “la lista larga” para el relevo 4x400 masculino.
Michael Gutiérrez asegura que el selectivo tenía que haber contado con otros que se destacaron por su segundo lugar en los 400 metros el Nacional de Mayores. Uno de ellos, el barranquillero Gustavo Barrios. El entrenador, además, aprovechó la experiencia en Polonia y la confianza con Nelson Gutiérrez para decirle que Mena no estaba en la lista de atletas para el Suramericano. “Sugerí a otros también como Kevin Mina, que merecían una oportunidad, pero la Federación solo lo hizo con los de la lista larga”.
Nicolás Salinas, Gilmar Herrera, que no se presentó, Carlos Lemus y Raúl Mena estuvieron en el selectivo que definió los participantes en el Suramericano.
En Bogotá en un chequeo con los seleccionados paró el tiempo en 46.20, que determinó conformar el relevo 4x400 con Kevin Mina, Nicolás Salinas y Fanor Escobar.
Habían pasado más de 25 días sin ver a su mamá que solo la escuchaba o veía por videollamadas. La escuchaba con sus oraciones.
La selección Colombia mostró sus gacelas en el Suramericano y las opciones que tenía para su relevo mixto, que buscaba una marca para la olimpiada, la posta masculina y los objetivo personales de los corredores de 400 metros.
Raúl Mena antes del viaje a Guayaquil, Ecuador se apartó de una manifestación pública de un grupo de atletas de la Liga del Atlántico entre los que se encontraban la mejor lanzadora de jabalina juvenil del país, Valentina Barrios, y los entrenados por Aymer Castillo: Gustavo Barrios, María Alejandra Rocha, Luis Saltarín, Neider y Neiker Abello.
Una manifestación en redes sociales que, ante el silencio del Gobierno departamental para cumplir con los apoyos prometidos el año pasado, generó una reacción con un encuentro con los deportistas y la dirección de Indeportes.
Raúl Mena no quiso perder su foco; dijo que a veces los apoyos del gobierno local había que mostrarlos para exigir. Su tono se mantuvo con la cautela del cazador. Cero voladores al aire. Sin pronósticos, dijo que no tenía ninguna presión en su debut internacional en la prueba de la vuelta completa, aunque sí deslizó que quería ser protagonista.
—Voy a competir. Vengo de otra prueba, a darlo todo y a romperla. Ratificar lo que hemos venido haciendo, corriendo, mejorando la marca para poder estar en el podio.
—¿Cómo ha sido la evolución de las marcas?
—Muy buena en poco tiempo. Marcas de respeto en el país. Bajé en mi segunda carrera de los 47 segundos. En nombre de Dios estamos bien, en buen proceso con mi entrenador. Quiero bajar los registros, ratificar y dejar en claro en qué nivel estamos.
¿Esa marca está lejos de lo que necesitas para ir a los Olímpicos?
—Ellos (Palomeque y Perlaza) de pronto están mejor que yo, más fuertes, pero estamos trabajando para eso. Yo sé que, con el talento, el favor de Dios y con lo mío, vamos a llegar allá.
—¿Cómo ha sido la evolución?
—El cuerpo me ha respondido en la “prueba para locos” y la planificación ha sido muy meticulosa, muy buena. He tenido una evolución rápida, que al compararme con otros atletas que tienen más años corriendo los 400 metros y le ha costado. El biotipo, la naturaleza, los genes han demostrado que estoy capacitado para correrla y adaptarme de la mejor manera. Esto es costoso, hay mucha y demasiada exigencia física. Mucho pulmón y huevas. Estoy tranquilo.
¿Cuál es el estilo para correr?
—Hay atletas que tienen diferentes maneras de correr por resistencia, otros son progresivos y para rematar. Otros cambian de ritmo y aceleran. Tengo un ritmo cómodo que trato de mantener hasta los últimos 150 metros, o acelerar poco a poco con un primer cambio y aceleración. Y botarla toda a partir de los últimos 120 metros, rematar duro para salir de la curva. Es el estilo que he tenido hasta ahora y me ha dado resultado.
Raúl Mena no defraudó en el Suramericano, volvió a demostrar que cada vez que se pone la camiseta sin mangas de Colombia sube al podio. Esta vez en su segundo evento suramericano celebrado del 29 al 31 de mayo tuvo su resarcimiento: medalla de oro en el relevo mixto 4x400 metros que completó con Angie Palacios, Yenifer Padilla y Nicolás Salinas y 3 minutos, 21 segundos, 38 centésimas.
En la final de los 400 metros fue tercero con 46 segundos, 48 centésimas. El venezolano Kelvis Padrino ganó (45.82) y pasó segundo Lucas Da Silva, de Brasil (46.31). En la posta 4x400 metros Colombia fue medalla de plata con Mina, Mena, Salinas y Escobar con una marca de 3.08.15 centésimas. Brasil ganó con 3.04.25.
Raúl Mena regresó a la pista del estadio Rafael Cotes, seis días después del final del evento, con sus medallas colgadas en el pecho. La noche del 6 de junio. Vestido de negro, sonriente, luciendo las medallas.
Mi amor, mis más sentidas felicitaciones -le dijo Valentina Barrios, la mejor lanzadora de jabalina juvenil de Suramérica que terminaba sus entrenamientos.
—Gracias.
El atleta no quería decirlo con boca grande y su inminente viaje a Europa.
—Por eso es mejor esperar el momento para hablar. Mira que iba a pasar. Yo estaba para todo Estaba para la concentración en Estados Unidos. Estaba para el Mundial de Polonia y no fui. A veces pasan cosas, circunstancia que a uno lo privan de las competencias, por eso me he moderado un poco más y saber esperar los momentos. Dios sabe cómo se hacen las cosas. Él es que el sabe y el que tiene la voluntad de poder hacerlo.
El 10 de junio, Orlando Ibarra recibió una carta de la Federación Colombiana de Atletismo en la que destacaba el seguimiento técnico, resultados y compromisos de Mena. “Usted ha sido nombrado como integrante del relevo masculino 4x400 seleccionado para los Juegos Olímpicos Tokio 2020”.






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